El pasado sábado, Cuenca vivió una jornada histórica marcada por la música, la devoción y la tradición. La ciudad castellana, conocida por su Semana Santa de Interés Turístico Internacional, celebró el 120 aniversario de la Venerable Hermandad del Prendimiento de Jesús (Beso de Judas). Para esta ocasión tan especial, la Banda de Música María Santísima de la Victoria, más conocida como Las Cigarreras de Sevilla, fue invitada a participar en el cortejo procesional y a ofrecer un concierto que quedará grabado en la memoria de los conquenses.
La jornada comenzó con cielos encapotados que amenazaban con aguar la celebración. Sin embargo, la lluvia dio tregua, permitiendo que la procesión recorriera las empedradas calles del Casco Antiguo de Cuenca. Al paso de la imagen del Beso de Judas, las campanas de las iglesias repicaron al compás de las marchas interpretadas por Las Cigarreras, despertando la admiración de los asistentes.
El cortejo estuvo acompañado por el paso de Jesús Orando en el Huerto, llegado desde San Clemente, el paso de Jesús ante el Pretorio, llegado desde Casas de Fernando Alonso, la Negación de San Pedro, de Cuenca, y por los integrantes de la Asociación Musical ‘La Concepción’ de Horcajo de Santiago, quienes cerraron la procesión. La participación de fieles y devotos de toda la provincia convirtió el evento en un auténtico homenaje a la tradición y la fe.
Por la tarde, el Auditorio José Luis Perales de Cuenca se llenó hasta la bandera para disfrutar del concierto ofrecido por Las Cigarreras. Bajo la dirección de José Manuel Toscano Pérez, la banda sevillana interpretó un repertorio que unió las tradiciones musicales de Sevilla y Cuenca. Entre las piezas destacaron marchas como La Misión de la Esperanza, Margot, Virgen del Valle y De la Traición a la Victoria, esta última dedicada a la Hermandad del Beso de Judas.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con la interpretación de Shema, una marcha que la banda regaló a la ciudad de Cuenca como muestra de agradecimiento. El concierto culminó con el himno nacional, que puso en pie a todo el auditorio en un cierre apoteósico.
La relación entre la Banda de Las Cigarreras y la Hermandad del Beso de Judas no es nueva. Hace un año, la banda participó en un certamen de nuevas marchas de Semana Santa en el mismo auditorio, donde presentó una composición dedicada a la hermandad conquense. Este vínculo se ha fortalecido con el hermanamiento oficial entre ambas entidades, sellando una amistad que promete perdurar en el tiempo.
El presidente de la banda, José María Gutiérrez, expresó su emoción por regresar a Cuenca y bromeó con la posibilidad de empadronarse en la ciudad. Además, destacó la importancia de las efemérides que unen a ambas ciudades: el 30 aniversario de la banda y el 30 aniversario de la declaración de Cuenca como Patrimonio de la Humanidad.
La Venerable Hermandad del Prendimiento de Jesús (Beso de Judas) fue fundada en 1905 en la Iglesia de San Esteban Protomártir de Cuenca. Desde entonces, ha sido una de las protagonistas de la Semana Santa conquense, organizando la emblemática Procesión del Silencio cada Miércoles Santo. A lo largo de su historia, la hermandad ha superado momentos difíciles, como la pérdida de su imaginería tras la Guerra Civil, pero siempre ha resurgido con fuerza, consolidándose como un pilar de la tradición religiosa de la ciudad.
Fundada en 1996, la Banda de Música María Santísima de la Victoria, Las Cigarreras, se ha convertido en un referente del panorama musical cofrade en España. Su repertorio, que incluye marchas icónicas como De la Traición a la Victoria, refleja su compromiso con la tradición y la innovación. Su participación en eventos como el 120 aniversario del Beso de Judas demuestra su capacidad para emocionar y conectar con el público, llevando la esencia de Sevilla a cada rincón del país.
La visita de Las Cigarreras a Cuenca no solo ha sido un homenaje a la Hermandad del Beso de Judas, sino también un encuentro entre dos ciudades unidas por la fe, la música y la tradición. Esta jornada histórica quedará grabada en la memoria de todos los que tuvieron la suerte de vivirla, consolidando un vínculo que promete seguir escribiendo páginas inolvidables en los años venideros.