Plasencia, la única ciudad de España que, sin ser capital de provincia, cuenta con dos catedrales, ha dado un paso más en la promoción de su Semana Santa con un cartel que promete no dejar indiferente a nadie. Este año, el anuncio de la Semana Santa se materializa en un mural hiperrealista de grandes dimensiones, ubicado en el hastial entre la Catedral Nueva y la Catedral Vieja. La obra, titulada El Descendimiento, es una creación del reconocido muralista Jesús Mateos Brea, quien ha plasmado en ella una fuerza visual y emocional que trasciende los límites de la pintura.
Con unas medidas de 11 metros de alto por 6 de ancho, el mural representa el momento del Descendimiento de Cristo, inspirado en la maestría de Caravaggio. Cada detalle ha sido meticulosamente trabajado: el torso herido de Jesucristo, las manos firmes que sostienen su cuerpo y la crudeza de las llagas transmiten una solemnidad que conmueve al espectador. Además, el artista ha dotado a la obra de una carga emocional única al tomar como referencia el cuerpo de su hermano y la mano de su padre, logrando una conexión íntima y personal con la escena.
Plasencia, la única ciudad de España que, sin ser capital de provincia, cuenta con dos catedrales, ha dado un paso más en la promoción de su Semana Santa con un cartel que promete no dejar indiferente a nadie. Este año, el anuncio de la Semana Santa se materializa en un mural hiperrealista de grandes dimensiones, ubicado en el hastial entre la Catedral Nueva y la Catedral Vieja. La obra, titulada El Descendimiento, es una creación del reconocido muralista Jesús Mateos Brea, quien ha plasmado en ella una fuerza visual y emocional que trasciende los límites de la pintura.
Con unas medidas de 11 metros de alto por 6 de ancho, el mural representa el momento del Descendimiento de Cristo, inspirado en la maestría de Caravaggio. Cada detalle ha sido meticulosamente trabajado: el torso herido de Jesucristo, las manos firmes que sostienen su cuerpo y la crudeza de las llagas transmiten una solemnidad que conmueve al espectador. Además, el artista ha dotado a la obra de una carga emocional única al tomar como referencia el cuerpo de su hermano y la mano de su padre, logrando una conexión íntima y personal con la escena.