El Papa Francisco continúa hospitalizado en el hospital Gemelli de Roma tras cuatro días de ingreso por una infección polimicrobiana de las vías respiratorias. Según el último parte médico emitido por el centro, el pontífice se encuentra estable y sin fiebre, aunque su cuadro clínico sigue siendo complejo.
El tratamiento inicial ha sido modificado para abordar de manera más precisa la infección, que combina tanto agentes víricos como bacterianos. Este tipo de afección, que afecta al epitelio del árbol bronquial, requiere un diagnóstico certero para identificar las bacterias implicadas y aplicar el tratamiento adecuado. A pesar de la gravedad de la situación, el Papa ha descansado bien, ha desayunado y no necesita intubación ni asistencia respiratoria o alimentaria, lo que es una señal alentadora.
Desde el Vaticano han informado que Francisco ha retomado algunos documentos de trabajo, un gesto que refleja su compromiso y su avance en la recuperación. Sin embargo, todas las audiencias programadas han sido canceladas al menos hasta el próximo sábado, mientras el Papa permanece bajo observación médica.
El pontífice ha expresado su gratitud por las innumerables muestras de cariño y preocupación recibidas desde todo el mundo, asegurando que se siente profundamente conmovido por el apoyo de los fieles.
Por otro lado, el Vaticano ha desmentido rotundamente los rumores que circulan en algunos medios sobre un supuesto agravamiento crítico de su estado de salud. Estas informaciones, que aseguran que el Papa estaría en sus últimas horas, son completamente falsas.
Aunque la situación sigue siendo delicada, el hecho de que Francisco haya podido retomar algunas actividades y se mantenga estable es una señal de esperanza para millones de personas que siguen de cerca su evolución. La comunidad católica y el mundo entero continúan rezando por su pronta recuperación.